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Diversificación marca desarrollo exportador de la macrozona en año récord de envíos al extranjero

Con un alza cercana al 8% en 2025, el país confirma la fortaleza de su modelo exportador en un contexto global incierto. En la macrozona sur, destacan avances relevantes en alimentos, productos del mar y agroindustria.

 Chile volvió a demostrar durante 2025 la resiliencia de su economía exportadora. Según cifras oficiales de ProChile y la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales, las exportaciones nacionales alcanzaron los US$ 107.004 millones, lo que significó un crecimiento de 7,9% respecto de 2024. El resultado cobra especial relevancia considerando un escenario internacional marcado por conflictos geopolíticos, tensiones comerciales y señales de desaceleración en las principales economías.

Este desempeño se explica, en buena medida, por el carácter abierto de la economía chilena, una de las más integradas al comercio internacional en América Latina, con una extensa red de acuerdos comerciales. Dicha apertura expone al país a los vaivenes de la economía mundial, pero al mismo tiempo ha permitido ampliar mercados de destino y sostener el dinamismo exportador incluso en períodos de alta incertidumbre.

Diversificación en la macrozona

En este contexto, la macrozona sur muestra señales relevantes de transformación productiva, con regiones que, junto a sus sectores tradicionales, están ampliando su base exportadora hacia productos alimentarios y con mayor valor agregado.

La Región del Biobío continúa siendo uno de los principales polos exportadores del país, históricamente asociado al sector forestal. En 2024, las exportaciones no cobre–no litio alcanzaron US$ 5.398 millones. Si bien la celulosa y la madera aserrada siguen liderando los envíos, ProChile también ha destacado el aporte de sectores no forestales, como la pesca industrial —con el jurel como producto relevante— y avances en alimentos procesados y manufacturas, que comienzan a diversificar la matriz exportadora regional.

En la Región de La Araucanía, ProChile informó exportaciones por US$ 751 millones en 2025, con un crecimiento de 18,7% interanual. Junto al liderazgo del sector forestal, con envíos superiores a US$ 380 millones, destacó el fuerte dinamismo del sector agroalimentario. Productos como avena, manzanas frescas, cerezas, arándanos y carne bovina consolidaron su presencia internacional. De manera especialmente significativa, las exportaciones de nueces registraron un salto relevante, pasando de montos cercanos a US$ 2 millones en años previos a niveles en torno a US$ 8 millones, reflejando una rápida expansión de este rubro.

En la Región de Los Ríos, el proceso de diversificación aparece aún más marcado en el ámbito alimentario. Durante 2025, las exportaciones agropecuarias crecieron 34%, totalizando US$ 169 millones, impulsadas principalmente por el desarrollo de productos lácteos, leche en polvo, quesos y otros alimentos procesados. Este crecimiento convive con el peso del sector forestal, que alcanzó US$ 185 millones, con la celulosa como principal producto, pero evidencia una ampliación progresiva de la canasta exportadora regional.

En la Región de Los Lagos, ProChile señaló que entre enero y septiembre de 2025 las exportaciones no cobre–no litio superaron los US$ 5.135 millones. La pesca y acuicultura explicaron el 93% de los envíos, con el salmón y la trucha como principales productos. A ello se suma el crecimiento sostenido de los mitílidos, cuyos envíos alcanzaron US$ 272 millones, consolidando a la región como un referente internacional en productos del mar y fortaleciendo encadenamientos productivos locales.

Desafío: infraestructura portuaria

Más allá del desempeño regional, el debate exportador se proyecta hacia la competitividad estructural del país. La inversión china en el puerto de Chancay, en Perú, reabre la discusión sobre la necesidad de fortalecer la infraestructura portuaria y la conectividad interna de Chile, particularmente la red ferroviaria y los corredores logísticos hacia los puertos de Valparaíso y San Antonio. 

En todo caso, el norte de Chile —y en particular Antofagasta— aparece como una ventaja competitiva estratégica a partir del desarrollo del Corredor Bioceánico Norte, una plataforma logística que conectará el centro-oeste de Brasil, Paraguay y el norte argentino con los puertos chilenos del Pacífico. A través de pasos internacionales como Jama y de inversiones en rutas y nodos logísticos, este corredor permitirá reducir tiempos y costos de transporte para productos agrícolas, agroindustriales y manufacturados brasileños con destino a Asia, transformando a Antofagasta en una puerta de salida clave del comercio sudamericano.

En este análisis, importante recordar lo expresado por el expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle durante el Encuentro Empresarial del Sur, realizado en Valdivia en octubre de 2025, cundo indicó que Chile mantiene capacidad productiva detenida y que, con una estrategia sostenida de inversión en infraestructura y logística, el país podría duplicar sus exportaciones en un plazo de diez años, pasando de US$ 100 mil millones a US$ 200 mil millones, con un impacto estimado de al menos tres puntos adicionales en el crecimiento del PIB.

Las cifras de 2025 muestran que la macrozona sur avanza en una diversificación real de sus bases exportadoras. La expansión de alimentos, frutas, cereales, productos del mar, y derivados lácteos da cuenta de la capacidad de adaptación del sector privado regional y del trabajo de apoyo y apertura de mercados que desarrolla ProChile.

El desafío es profundizar esta senda, ampliar la presencia en nuevos destinos —especialmente en América Latina e India— y consolidar los vínculos estratégicos con China y Estados Unidos, asegurando que el crecimiento exportador se traduzca en desarrollo territorial de largo plazo, en un escenario internacional lleno de incertidumbre e inestabilidad.

Por Marcelo Patroni, director de El Fuerte Noticias

 

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