A tres semanas de la emergencia, especialistas de la Fundación Las Rosas alertan sobre secuelas respiratorias, físicas y emocionales en adultos mayores que continúan viviendo en condiciones precarias.
A más de tres semanas de los incendios forestales que afectaron a las regiones de Ñuble y Biobío, equipos de salud de Fundación Las Rosas mantienen su preocupación por la compleja situación que enfrentan las personas mayores damnificadas, muchas de las cuales siguen residiendo en albergues o en los terrenos donde antes se levantaban sus viviendas, en condiciones que afectan gravemente su salud y calidad de vida.
Profesionales provenientes de distintos hogares de la fundación han desarrollado operativos médicos en terreno, atendiendo a más de un centenar de adultos mayores que hoy presentan secuelas derivadas de la inhalación de humo, del estrés postraumático y de semanas durmiendo en el suelo o a la intemperie.
El kinesiólogo Álvaro Catanzaro, jefe de Rehabilitación de Fundación Las Rosas, advirtió sobre los riesgos persistentes para la salud respiratoria de las personas mayores afectadas por los incendios. “Hay personas mayores que inhalaron humo y hoy se sienten mal por esta causa; por eso es importante que un médico o kinesiólogo especialista pueda detectar eventuales patologías respiratorias”, explicó.
Catanzaro agregó que estas afecciones pueden mantenerse en el tiempo, señalando que “los síntomas respiratorios pueden persistir desde días hasta varios meses, dependiendo de la exposición y condiciones previas; y en casos prolongados puede aparecer tos persistente, aumento de secreciones y disnea de esfuerzo”.
Desde una mirada complementaria, el kinesiólogo Juan Salas, proveniente del Hogar de Fundación Las Rosas en Arauco, subrayó el impacto físico y emocional que generan las condiciones de habitabilidad tras la emergencia. “Algunos llevan semanas durmiendo en condiciones complejas, en el suelo, en carpas, prácticamente a la intemperie, soportando frío y lluvia, condiciones cuyo efecto es físico y emocional para ellos”, afirmó.
Salas añadió que el proceso de reconstrucción resulta especialmente duro para las personas mayores, indicando que “para las personas mayores este es un golpe durísimo. Muchos están desesperanzados de volver a tener lo que perdieron y, aunque existen distintas reacciones, la preocupación la llevan por dentro y se expresa, por ejemplo, en contracturas musculares, dificultad para conciliar el sueño y eventuales síntomas depresivos, a los que hay que estar muy atentos”.
En este contexto, Fundación Las Rosas confirmó la preparación de un nuevo despliegue sanitario en la zona. La jefa regional de la fundación en el Biobío, Ángeles Toro, explicó que “en la medida de lo posible, la idea es dar seguimiento a los casos evaluados”, destacando la importancia de mantener presencia constante junto a las personas mayores afectadas.
Toro informó además que “el próximo lunes volveremos a Cerros de Chile, en Penco y a Punta de Parra, en Tomé, para aportar más granitos de arena que nos permitan seguir enfrentando, junto a las personas mayores, esta tremenda tragedia”.
Prensa El Fuerte Noticias, editado con información de la Fundación Las Rosas














