Frutillar y Puerto Varas han comenzado a implementar humedales artificiales y sistemas de filtración de aguas como parte de una estrategia que complementa el monitoreo ambiental permanente desarrollado por organismos públicos para resguardar la calidad del lago.
La protección del Lago Llanquihue se ha transformado en una prioridad para las comunas que integran su cuenca, impulsando durante los últimos años una serie de iniciativas orientadas a preservar la calidad de sus aguas y resguardar uno de los principales patrimonios naturales y turísticos de la Región de Los Lagos.
En ese contexto, municipios como Frutillar y Puerto Varas han comenzado a desarrollar proyectos basados en infraestructura verde, incorporando humedales artificiales y sistemas naturales de filtración que permiten reducir la presencia de contaminantes antes de que las aguas lleguen al lago.
La experiencia más reciente corresponde a Frutillar, comuna que inauguró el primer humedal depurador de la cuenca del Lago Llanquihue en el sector del Estero Philippi. La infraestructura tiene capacidad para tratar hasta 4.000 litros diarios de agua y busca disminuir la presencia de contaminantes y coliformes fecales mediante procesos naturales de depuración.
La iniciativa se suma a proyectos similares desarrollados en Puerto Varas, donde también se han implementado sistemas de humedales artificiales orientados a mejorar la calidad de las aguas que desembocan en el lago.
Estas soluciones utilizan plantas, microorganismos y sustratos naturales para filtrar contaminantes, constituyéndose en herramientas cada vez más valoradas por especialistas y organismos públicos debido a su bajo impacto ambiental y su capacidad para complementar otras estrategias de protección hídrica.
Monitoreo permanente
Los proyectos municipales forman parte de un esfuerzo más amplio que involucra a diversos organismos del Estado. Actualmente, la cuenca del Lago Llanquihue cuenta con sistemas permanentes de monitoreo desarrollados por la Dirección General de Aguas (DGA), la Superintendencia del Medio Ambiente, Directemar y el Ministerio del Medio Ambiente, instituciones que realizan seguimiento periódico a distintos indicadores de calidad de agua.
Gracias a este monitoreo permanente, las autoridades pueden detectar tempranamente alteraciones ambientales y evaluar la evolución de los principales parámetros que permiten resguardar el equilibrio ecológico del lago.
Especialistas coinciden en que la conservación del Lago Llanquihue requiere una gestión integral de cuenca, donde el monitoreo científico, la educación ambiental, la planificación territorial y las soluciones basadas en la naturaleza actúen de manera complementaria para enfrentar los desafíos asociados al crecimiento urbano, el turismo y las actividades productivas.
Además de su valor ambiental, el Lago Llanquihue constituye uno de los principales motores del turismo regional y un recurso estratégico para las comunidades que habitan su entorno, razón por la cual su protección se ha transformado en una tarea compartida entre municipios, servicios públicos, organizaciones ambientales y habitantes de la cuenca.
Las experiencias desarrolladas en Frutillar y Puerto Varas muestran una tendencia que podría extenderse a otras comunas de la región, fortaleciendo un modelo de gestión ambiental preventiva que busca actuar sobre las fuentes de contaminación antes de que éstas afecten la calidad de las aguas del segundo lago más grande de Chile.
Redacción El Fuerte Noticias






