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Doble vía a Valdivia: un anuncio tras décadas de postergaciones

Esta semana se anunció con bombos y platillos la publicación de la licitación para la concesión de la doble vía para los accesos norte y sur de Valdivia. Si bien las autoridades han celebrado con entusiasmo el anuncio, esto no hace más que confirmar una realidad histórica: en Valdivia, las obras fundamentales siempre tardan demasiado en concretarse. El centralismo, la falta de prioridad estatal y, en ciertos momentos, una limitada capacidad de gestión local, han sido obstáculos persistentes que han frenado el desarrollo de infraestructura clave para la región.


El origen del problema se remonta a la década de los 90, cuando la entonces provincia de Valdivia quedó como la única en el sur del país con dos peajes dentro de su territorio, tras la instalación de las concesiones de la Ruta 5. Aquella situación, considerada ampliamente injusta, dio origen a la promesa de construir los accesos norte y sur como medida de compensación. Sin embargo, ningún gobierno cumplió el compromiso en más de treinta años, y aunque hoy existe una licitación publicada, no hay garantías reales de que el cronograma se cumpla en los tiempos anunciados.


OPTIMISMO, PERO TAMBIÉN CAUTELA
El Delegado Presidencial Regional de Los Ríos, Jorge Alvial Pantoja, confirmó la publicación de la licitación para ampliar y mejorar las Rutas 202 y 206. “Esto es un logro de la región, fruto de una alianza público-privada. Agradezco el apoyo de parlamentarios y de los alcaldes de Mariquina, Paillaco y Valdivia”, señaló.


El proyecto considera una doble calzada de 87,4 kilómetros —44,3 km en la Ruta 202 y 43,1 km en la Ruta 206— e incluye nuevos puentes, enlaces desnivelados, pasarelas, paraderos, accesibilidad universal, miradores turísticos y un memorial. “El Gobierno se comprometió y cumplió. Este proyecto mejorará las condiciones de la capital regional y de toda la región”, añadió Alvial.


Sin embargo, la comunidad mantiene reservas. Durante décadas, la falta de avance generó malestar entre habitantes de Valdivia y comunas vecinas. Un reportaje de BioBioChile recordó que la idea de la doble vía se planteó a finales de los 90 y que el proyecto tuvo al menos tres fechas de licitación fallidas solo en el último año. Conductores describen el camino actual como peligroso, saturado y con alta accidentabilidad.

 

ACCIDENTES RECIENTES

Los reclamos ciudadanos no son abstractos: en los últimos meses se han multiplicado los accidentes graves en las rutas que conectan Valdivia con Paillaco y Mariquina. En julio de 2025, una colisión frontal dejó cuatro personas lesionadas en la Ruta T-206. En otro siniestro del mismo tramo, en Cuesta Cero, camiones y vehículos menores protagonizaron un choque de alta energía que movilizó a equipos de emergencia. Reportes locales también dan cuenta de accidentes con víctimas mortales en ese corredor, además de colisiones en la Ruta T-202. Estos hechos refuerzan la percepción de muchos vecinos: sin una doble vía segura y obras que mitiguen puntos críticos, la carretera actual no soporta el volumen ni el tipo de tránsito que tiene Valdivia hoy.


UN ANUNCIO QUE LLEGA TARDE
Desde el punto de vista técnico, el proyecto presenta altos estándares: doble calzada, velocidades de servicio entre 100 y 120 km/h, puentes nuevos, enlaces desnivelados, pasarelas, accesibilidad universal y miradores turísticos. El presupuesto estimado asciende en UF 14.830.000. No obstante, aun con la licitación, organismos técnicos proyectan que las obras podrían iniciar entre 2029 y 2030, con entrada en operación hacia 2033.


Además, aún falta por determinar el valor que tendrán los peajes que se instalarán en ambas rutas, ya que no hay que olvidar que la construcción se realizará por medio de una concesión.


La publicación de la licitación es una buena noticia, pero también expone una verdad incómoda, porque desde su creación, la Región de Los Ríos siempre ha debido luchar más que otras para conseguir obras fundamentales. La historia reciente demuestra que el centralismo, la falta de continuidad y la débil coordinación interinstitucional pueden retrasar proyectos estratégicos durante décadas.

Marcelo Patroni, director de El Fuerte

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