La situación detectada en el Lago Llanquihue, en Puerto Varas, ha generado inquietud en autoridades y comunidades del sur del país, reforzando el llamado a un monitoreo permanente de la calidad de las aguas durante el periodo de mayor afluencia turística.
Preocupación existe entre las autoridades y la comunidad de Puerto Varas a raíz de indicadores de presencia de coliformes fecales detectados en algunos puntos de la bahía urbana del Lago Llanquihue. Si bien se trata de episodios puntuales, desde el municipio se ha insistido en que existe un monitoreo permanente de la calidad del agua, con el objetivo de prevenir cualquier evento que pueda afectar la salud de la población y de quienes visitan la comuna durante la temporada estival.
La situación adquiere especial relevancia considerando que enero marca el inicio del periodo de mayor afluencia turística en el sur del país, con un aumento significativo de visitantes provenientes de la zona central, Concepción y otras ciudades del país. En ese contexto, las autoridades han subrayado la importancia de contar con información actualizada sobre el estado de las aguas, tanto para el uso recreacional como para resguardar la imagen de uno de los principales destinos turísticos del sur de Chile.
Desde la Municipalidad de Puerto Varas, a través del programa Lago Sin Huella, se realiza un seguimiento sistemático de la calidad del agua en distintos puntos de la bahía urbana, incluyendo mediciones de coliformes fecales. El alcalde de la comuna, Tomás Gárate, ha señalado que no existe una alerta sanitaria vigente, explicando que los registros fuera de norma corresponden a sectores acotados y a momentos específicos, lo que no implica una contaminación generalizada del lago.
El jefe comunal ha recalcado que el monitoreo constante permite detectar oportunamente cualquier riesgo y avanzar en medidas preventivas, reconociendo al mismo tiempo desafíos estructurales asociados a descargas de aguas servidas, conexiones irregulares y rebalses de sistemas domiciliarios, factores que se intensifican durante la temporada alta.
La situación observada en Puerto Varas ha despertado preocupación también en otras zonas del sur del país, particularmente en destinos turísticos como el Lago Villarrica, en la Región de La Araucanía, donde existe una norma secundaria de calidad ambiental y un monitoreo permanente por parte de la autoridad sanitaria durante la temporada estival.
En la Región de Los Ríos, la inquietud se extiende a un amplio sistema lacustre que incluye los lagos Panguipulli, Riñihue, Calafquén, Pellaifa y Ranco, entre otros. Si bien en la mayoría de estos cuerpos de agua no se registran episodios permanentes de contaminación, diversos estudios técnicos han advertido la necesidad de mantener una vigilancia constante frente al aumento de población flotante y la presión sobre los sistemas sanitarios.
Autoridades, especialistas y comunidades coinciden en que la protección de ríos y lagos es clave no solo para resguardar la salud pública, sino también para sostener una actividad turística responsable y de largo plazo. La temporada estival representa una oportunidad económica relevante para los territorios del sur, por lo que extremar las medidas de control y prevención resulta fundamental para ofrecer la mejor carta de presentación a quienes visitan estas zonas.
Prensa El Fuerte Noticias
















