A casi tres décadas de una infraestructura deteriorada, la reposición del recinto aparece como un avance clave para una comunidad que enfrenta condiciones de aislamiento extremo en la comuna de Lonquimay.
En pleno siglo XXI, cuando la tecnología y las comunicaciones avanzan a gran velocidad, aún existen territorios donde acceder a servicios básicos como la salud sigue siendo una dificultad cotidiana. Esa es la realidad que viven los habitantes de Pedregoso, una localidad ubicada en la comuna de Lonquimay, en la zona cordillerana de La Araucanía, donde el aislamiento geográfico, las distancias y las condiciones climáticas marcan el día a día de sus comunidades.
En ese contexto, la reposición de la posta de salud rural del sector no es solo una obra de infraestructura, sino una necesidad urgente para una población que por años ha debido enfrentar limitaciones en el acceso a atención oportuna y en condiciones adecuadas.
La actual posta, construida en 1997, presenta un evidente deterioro, producto del paso del tiempo y de las condiciones climáticas propias del territorio, lo que ha ido afectando su capacidad de respuesta frente a las necesidades de la comunidad. A ello se suma que ya no cumple con los estándares del modelo de salud familiar comunitario ni con criterios de pertinencia cultural, fundamentales en territorios con fuerte identidad local.
Inversión aprobada en el Consejo Regional
En la última sesión del Consejo Regional de La Araucanía, presidido por el gobernador regional René Saffirio, se aprobó una inversión de $1.800 millones para la reposición de la posta de salud rural de Pedregoso, lo que permitirá contar con un nuevo recinto en este sector cordillerano.
La iniciativa forma parte de un esfuerzo por fortalecer la red de salud en zonas apartadas, mejorando las condiciones de atención y avanzando en mayor equidad territorial en el acceso a servicios básicos.
Salud y territorio: una brecha que persiste
El caso de Pedregoso refleja una realidad que se repite en distintos puntos de La Araucanía, una región que presenta indicadores sociales complejos y donde las brechas en acceso a servicios siguen siendo evidentes, especialmente en sectores rurales, costeros y cordilleranos.
En estos territorios, contar con infraestructura de salud adecuada no es solo un avance administrativo, sino una condición básica para mejorar la calidad de vida. La distancia a centros urbanos, las dificultades de conectividad y las condiciones geográficas hacen que el acceso a la salud sea, muchas veces, un desafío mayor para sus habitantes.
Por ello, iniciativas como esta no solo buscan resolver una carencia puntual, sino avanzar en un objetivo mayor: dignificar la vida en los territorios más aislados, fortaleciendo el acceso a servicios, mejorando las condiciones de atención y respondiendo a una demanda histórica de las comunidades.
Redacción El Fuerte Noticas
















