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Renuevan herramientas clave para que pescadores de Dichato puedan enfrentar el invierno en el mar

La entrega de equipamiento de última generación busca proteger la vida de 80 buzos mariscadores de Tomé, quienes enfrentan el desgaste de sus materiales por el rigor climático, las mermas económicas y la constante destrucción de redes provocada por lobos marinos.

TOMÉ. – Un tanque de oxígeno cargado, una radio VHF con batería suficiente para pedir auxilio ante una emergencia o un traje de buceo sin parches marcan la diferencia entre volver a casa o quedar a la deriva. Conscientes de esa realidad que golpea a diario a las comunidades costeras, los ochenta socios del Sindicato de Pescadores Artesanales de Caleta Dichato —compuesto en su gran mayoría por buzos mariscadores— recibieron una importante inyección de equipamiento técnico y de seguridad de última generación para renovar sus materiales de trabajo.

El desgaste en las faenas marítimas de la zona es acelerado. Las tripulaciones locales explican que la degradación de sus implementos no solo responde al rigor del oleaje y a las largas jornadas de la temporada invernal, sino también a un problema persistente en la costa de la Región del Biobío: la acción del lobo marino. Estos animales rompen redes y destruyen espineles para capturar las presas, obligando a los trabajadores a costear reparaciones constantes que hoy, sumadas al sostenido aumento en el precio de los combustibles, se hacen casi imposibles de financiar de manera autónoma.

Uno de los pescadores afectados por esta realidad, Marco Torres Ulloa, detalló la complejidad económica que vive el sector artesanal y la relevancia de recibir este recambio técnico antes de que las condiciones climáticas empeoren. Torres explicó que la renovación de los materiales es una necesidad obligatoria al menos una vez al año, pero la precariedad de los ingresos actuales de la pesca y el alza del petróleo actúan como un freno de mano para la seguridad de las familias que viven del mar.

El cargamento entregado en la caleta de la comuna de Tomé apunta directamente a mitigar esa vulnerabilidad costera. En el ámbito de la seguridad y la navegación, los buzos recibieron chalecos salvavidas, bengalas de emergencia y equipos de radiocomunicación VHF, vitales para mantener contacto directo con la Capitanía de Puerto. Para las embarcaciones se destinaron motores y generadores Toyama junto a insumos de mantenimiento técnico como aceites Yamalube y filtros, mientras que la faena de extracción directa fue reforzada con trajes de neoprene para bajas temperaturas, calzado especial de protección, linternas submarinas, redes de monofilamento, anzuelos y rapalas.

Este apoyo técnico surge del trabajo de la Mesa Público-Privada Nueva Aldea – Ferepa Biobío, una instancia de cooperación que cumple dieciocho años de vigencia en la zona. Desde su conformación en agosto del año 2007, este espacio de diálogo entre dirigentes pesqueros y ejecutivos privados ha canalizado recursos hacia quince sindicatos y caletas distribuidas entre las regiones del Biobío y Ñuble, bajo la premisa de resguardar el ecosistema marino, asegurar la sustentabilidad de las cuotas de captura y tecnificar un oficio histórico para blindar la vida de sus trabajadores.

Redacción El Fuerte Noticias

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