La historia del Festival del Chocolate de la localidad lacustre comenzó mucho antes de la construcción del primer Volcán de Chocolate. Nació con la migración de la familia Secco desde Italia hacia Bariloche, donde aprendió el oficio chocolatero que décadas más tarde llegaría a La Araucanía. Hoy, esa tradición inspira el principal evento invernal de la comuna.
Lo que comenzó como una búsqueda de tranquilidad tras el estallido social y la pandemia terminó transformándose en un proyecto de vida en La Araucanía, con una propuesta que combina música, degustación y neurociencia.
La intervención permitió transformar un sector deteriorado en un lugar seguro para niños, niñas y familias en villa Los Arrayanes Libertad y consideró una inversión de 20 millones de pesos aportados por el programa “Crecer en Comunidad” de la Subsecretaría de la Niñez.

